Fin de la felicidad

Qué poco dura la felicidad. Ya ayer volvieron las ralladas y hoy han vuelto las críticas de mis padres a lo que hago y dejo de hacer. No hacen más que meterse conmigo sobre lo que estudio y lo que no. Se piensan que debería estar todo el día estudiando, incluso ahora en verano, sin internet, sin hacer otra cosa. Sacrificio lo llaman.

Mucho me he sacrificado a lo largo del año y no ha servido para nada, no solo a mí, a casi todos los de clase. Ellos no lo ven así y por máas que otras personas les dicen como funciona mi carrerai, que no es curso por año no entran en razón. Llevan en esta postura todo el año y de cuando en cuando sacan el tema. ¿Para qué? Lo único que consiguen es que me sienta mal conmigo mismo, sensación de fracaso y de inutilidad. No vales para nada, Samu.


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