Préstame tu vida
Viernes por la noche, no salgo para variar y aprovechando que estamos todos en casa vemos el capítulo de Aqui No Hay Quien Viva del miércoles. Termina y me doy cuenta de un programa de la 1, “Prestame Tu Vida” creo que se llama.
Por lo visto son 2 personas que se cambian la vida durante una semana y tienen que hacer todo lo que hace la persona con la que se intercambian. En esta ocasión era un negro, Nigeriano, se llamaba Bangali y trabajaba vendiendo ropa en los mercadillos, y un español bastante pijo, Antonio, que además era stripper.
Bangali era muy religioso, y su religión, el islam, no le permitía estar con otras mujeres que no fuera la suya. Antonio era ateo. Por lo poco que vi, Bangali se tenía que ir con los amigos de Antonio, los cuales se declaraban no racistas, a hacer snow al Xanadú. Era su primera vez haciendo esquiando y no le gustó nada la experiencia. Después subieron a comer en el mismo centro comercial y las diferencias entre unos y el otro se hicieron más que visibles. Bangali comia con las manos y no bebía alcohol. Los amigos de Antonio bebían y comían con los cubiertos y trataban de decírselo a Bangali, pero este no cambio su forma de comer.
Por otra parte, Antonio tuvo que ir a un mercadillo a montar el puesto de ropa y vender; luego tenía que jugar un partido de fútbol con el equipo del nigeriano (todos españoles, por cierto y del Madrid, ya que Bangali tenia sangre blanca, madridista), lo que no le supuso mayor problema.
A la par que comían en el Xanadú los amigos de Antonio acosaban a preguntas al nigeriano, que por qué no bebia, que por qué su religion decía tal y cual, que si en su pais no habia gays, que aquí hay muchos. El no queria hablar de ese tema, pero los otros seguían y seguían preguntando con segundas. En sus preguntas se podía apreciar cierto tono despectivo, aunque ellos afirmaran que no. Bangali no protestó.
Después vino lo peor, Antonio debia ir a la mezquita a rezar. Se tuvo que lavar los dientes con agua de la mezquita y darse con ese agua en la cabeza. Luego le explicaron un poco del islam y estuvieron rezando, pero a mitad de la ceremonia se fue (”como aquí no hago mas que estorbar lo mejor sera que me vaya. Gracias por todo”). Y salió hecho una furia, protestando, que a el no le interesaba nada de eso, que el tenía sus creencias y no le importaba lo que pensaran los demás.
Ahora pienso yo, ¿te has intercambiado durante una semana? Asúmelo con todas las consecuencias, te gusten o no.
Después de una pequeña charla en el plato acerca del racismo (por lo visto la hermana de Antonio no soportaba a los negros y oh! tuvo que hacer un esfuerzo enorme al darle dos besos a Bangali cuando entro en casa) en la que la presentadora apenas dejaba hablar al pobre nigeriano (él no es tonto y se estaba dando cuenta, pero todo lo que hacia era bajar la cabeza como si se sintiera culpable de lo que es) lo único que saco en claro el padre de Antonio, y no sin razón, es que los inmigrantes no se adaptan a nuestro estilo de vida. Nosotros hacemos lo posible por comportarnos como los habitantes de los lugares que visitamos, pero ellos no hacen lo propio cuando nos visitan o vienen a vivir aquí.
A continuación siguieron con el reportaje y en esta ocasión Antonio, como stripper que era tenía una cita con una chica. En su lugar la cita la tuvo Bangali, en un restaurante. Se esforzó por darle dos besos a la chica y hacer la conversación normal, pero le explicó que eso su religión no lo permitía, no podía verse con otras mujeres que no fuera la suya propia y luego tendría que pedir perdon a su Dios. La chica, lejos de acercarse y comprender la postura del inmigrante, de otra cultura y creencia, le acosaba a preguntas acerca del sexo, si podían tener relaciones antes del matrimonio, afirmando que la religión católica lo prohibía y que el islam entonces también (que sabrá ella) y así durante toda la cena.
Lo siento pero esta noche me he acostado muy cabreado. Si bien me considero un poco racista, no es precisamente con los negros, por los que siento un admirable respeto e incluso cierta simpatia, sino mas bien por los marroquíes y en su defecto todo aquel inmigrante que se dedique a otras actividades que no sea trabajar honestamente como el resto de ciudadanos (con esto no digo que todos los marroquíes se dediquen a robar, hay muchos que trabajan como el resto de los humanos, pero una gran mayoria se dedica a otras actividades penadas por la ley). Vale, todavia me estoy preguntando por que son moros y no negros los que te rodean y te roban en plena calle. Los negros tienen fama de trabajadores y creo que en su mayoría lo son y me parece una falta de respeto por parte de la televisión pública por emitir el programa de esta noche y y más que por ellos, por los amigos de este personaje en cuestión, Antonio, por acosar y molestar a una persona que desconocen. Claro, Antonio tiene todo el derecho de protestar y quejarse de lo que tiene que hacer, pero Bangali apenas puede hacerlo. ¿Quizás por el color de la piel? No lo sé, lo cierto es que acto seguido apagué la tele. No me gusta ver sufrir a la gente.