Dije que no me distraería ni pensaría en otras cosas mientras estudio pero no soy capaz. Entre la música del vecino de enfrente, el ruido de mi casa y algo que tengo rondandome la cabeza no puedo concentrarme nada nada
El caso es que el otro día que estuve con Alberto en el banco me comentaba los encarguitos que su jefe le hacía, de ir a Torre Picasso, las Torres Kyo, Cibeles, incluso al Parque de Las Naciones a tramitar un seguro de coche. Hasta ahí bien, pero también hacía mención a las secretarias que había allí donde él iba. En su propio edificio todas eran majísimas y más de una estaba, como se suele decir, pa mojar pan.
Mientras me estaba contando esto, aparte de darle la razón y demás me venía a la mente una chica con la que coincidí en la autoescuela cuando estuve haciendo el ciclo de maniobras en el circuito cerrado, donde se supone que nos enseñaban a aparcar bien y nos dejaban hacer pequeñas virguerías con los coches.
No recuerdo como se llama, ni de donde era, aunque recuerdo perfectamente su cara, su cuerpo y sus ojos (ojazos!!). Durante los apenas 6 días o menos que fuimos al circuito (se suponían que eran más días pero era un tanto aburrido) se mostró muy muy simpática-amable-cariñosa conmigo. No sé, habia algo…
La verdad es que pensaba describir con pelos y señales esos días pero he visto que me he extendido ya demasiado así que no lo haré. Sólo sé que el último día fue como un poco triste. Me enseñó su moto recién rallada por algun graciosillo y… adiós.
Me pregunto qué hubiera pasado si le hubiera pedido el teléfono o le hubiera dicho algo, quizás ahora yo no sería el mismo o tendría novia.. quien sabe. Pero desde luego esto me pasa por subestimarme. Siempre lo hago y nunca me doy cuenta. Asumo que soy un perdedor y no voy a tener opción a nada con nadie.
Creo que esa chica me gustaba… ouch!
No nos desviemos. Este pensamiento se ha visto acrecentado los 2 últimos días por una muchacha del foro que la está liando y nos tiene un poco revolucionaos. Aparte de ser muy maja, tiene su gracia la chica. No sé, mola. Se llama Fany, es secretaria y en cierto modo, por la gracia y tal, me recuerda a la chica de la autoescuela. ¿Será ella?